Ecosistema de desarrollo web moderno combinando WordPress, Docker y automatización

Desarrollo web moderno más allá de WordPress

Llevo muchos años trabajando con WordPress y, si soy sincero, sigue siendo una de las herramientas con las que más cómodo me siento desarrollando.

Gran parte de los proyectos en los que he trabajado durante este tiempo han tenido WordPress como pieza principal. Y no es algo que me sorprenda. Sigue siendo una solución muy potente para crear sitios web, gestionar contenidos y sacar adelante proyectos de forma relativamente rápida.

Sin embargo, una de las cosas que más ha cambiado mi forma de entender el desarrollo web durante los últimos años es darme cuenta de que ningún proyecto debería girar alrededor de una única tecnología.

Hace tiempo pensaba justo lo contrario.

Si WordPress me permitía resolver un problema, intentaba resolver prácticamente todos los problemas con WordPress.

Y tiene sentido. Cuando encuentras una herramienta que conoces bien, eres productivo con ella y además te da buenos resultados, la tendencia natural es utilizarla siempre que puedes.

El problema aparece cuando empiezas a encontrarte proyectos que necesitan algo más.

Y normalmente eso ocurre antes o después.

Cuando una herramienta deja de ser suficiente

Con el paso del tiempo empiezas a trabajar en proyectos muy distintos entre sí.

Algunos necesitan simplemente una web corporativa bien construida.

Otros requieren integraciones con servicios externos.

Otros necesitan consumir APIs.

Otros deben soportar procesos automatizados, diferentes entornos de desarrollo o despliegues algo más complejos.

Es en ese momento cuando empiezas a entender que el desarrollo web moderno no consiste en encontrar la mejor herramienta del mundo.

Porque, sencillamente, no existe.

Lo que existe son herramientas que encajan mejor o peor según el problema que tengas delante.

Y eso cambia bastante la forma de enfocar los proyectos.

WordPress sigue teniendo muchísimo sentido

A veces parece que hablar de tecnologías modernas implica abandonar WordPress.

Y sinceramente creo que esa idea es un error.

WordPress sigue siendo una solución excelente para muchísimos escenarios.

Por ejemplo:

  • sitios corporativos
  • blogs
  • medios digitales
  • portales de contenido
  • webs autogestionables

Su ecosistema sigue siendo enorme y la velocidad con la que permite desarrollar determinados proyectos continúa siendo una de sus mayores ventajas.

No siempre tiene sentido reinventar algo que ya funciona.

De hecho, una de las lecciones más importantes que he aprendido con los años es que muchas veces la solución más sencilla suele ser la correcta.

No todos los proyectos necesitan microservicios.

No todos los proyectos necesitan Kubernetes.

No todos los proyectos necesitan arquitecturas complejas.

Y no todos los proyectos necesitan la última tecnología que se ha puesto de moda esta semana.

A veces un WordPress bien construido resuelve perfectamente el problema.

Y no hay absolutamente nada malo en eso.

El error de enamorarse de una tecnología

Creo que este es uno de los errores más comunes que cometemos muchos desarrolladores en algún momento de nuestra carrera.

Descubres una tecnología nueva.

Te gusta.

Aprendes a utilizarla.

Y poco a poco empiezas a verla como la solución para todo.

A mí me ha pasado.

Y también lo he visto muchas veces en otros desarrolladores.

Da igual que hablemos de WordPress, Laravel, React, Vue o cualquier otra tecnología.

Cuando te sientes cómodo con una herramienta es fácil intentar utilizarla incluso cuando no es la opción más adecuada.

Con el tiempo terminas entendiendo que la pregunta importante no es:

¿Qué tecnología quiero utilizar?

La pregunta realmente importante es:

¿Qué necesita este proyecto?

Y aunque parezca algo evidente, cambia completamente la forma de tomar decisiones.

Aprender fuera de WordPress me ha ayudado a trabajar mejor con WordPress

Curiosamente, muchas de las cosas que más me han ayudado durante los últimos años no han sido necesariamente nuevas funcionalidades de WordPress.

Han sido tecnologías que inicialmente estaban fuera de mi zona habitual.

Por ejemplo, aprender Docker cambió bastante mi forma de trabajar.

Al principio pensaba que era una herramienta orientada principalmente a sistemas o a perfiles DevOps.

Después de utilizarla durante un tiempo me di cuenta de que me estaba resolviendo problemas que llevaba años sufriendo en desarrollo local.

Versiones distintas de PHP.

Configuraciones diferentes entre equipos.

Dependencias que funcionaban en un entorno y fallaban en otro.

Problemas que probablemente cualquier desarrollador ha sufrido alguna vez.

Lo mismo me ocurrió con las APIs REST.

Entender cómo funcionan facilita muchísimo la integración con servicios externos y abre posibilidades que antes ni siquiera me planteaba.

Y más recientemente me está ocurriendo algo parecido con Kubernetes.

No porque vaya a desplegar todos mis proyectos sobre Kubernetes mañana mismo, sino porque aprender nuevos conceptos me ayuda a comprender mejor cómo funcionan muchas infraestructuras modernas.

El desarrollo web actual es cada vez más híbrido

Una de las cosas que más me llama la atención actualmente es que cada vez es menos habitual encontrar proyectos construidos únicamente con una tecnología.

Hoy es bastante normal ver algo como esto:

  • WordPress gestionando contenidos.
  • Una API exponiendo datos.
  • Vue o React consumiendo esa información.
  • Docker simplificando el entorno de desarrollo.
  • GitHub Actions automatizando despliegues.

Y todo forma parte del mismo proyecto.

Hace algunos años esto parecía mucho menos habitual.

Hoy forma parte del día a día de muchos equipos.

Por eso creo que merece la pena mirar más allá de nuestro entorno habitual de trabajo.

No para abandonar lo que ya conocemos.

Sino para entender mejor cómo encajan todas las piezas.

No hace falta aprenderlo todo

También creo que es importante decir algo que muchas veces se olvida.

El desarrollo web moderno es enorme.

Probablemente más de lo que ha sido nunca.

Si intentas aprender absolutamente todo acabarás frustrado.

Frontend, backend, cloud, bases de datos, contenedores, DevOps, automatización, inteligencia artificial… la lista parece no terminar nunca.

Y la realidad es que nadie domina todas esas áreas al mismo nivel.

Por eso prefiero pensar en el aprendizaje como algo progresivo.

Construir una base sólida.

Entender los conceptos fundamentales.

Y después seguir ampliando conocimientos poco a poco.

Los conceptos suelen durar más que las herramientas

He visto aparecer tecnologías que parecían imparables y unos años después apenas se utilizaban.

También he visto herramientas que parecían pasajeras convertirse en estándares de la industria.

Por eso cada vez doy más importancia a los conceptos que a las herramientas concretas.

Conceptos como:

  • arquitectura
  • seguridad
  • rendimiento
  • APIs
  • automatización
  • escalabilidad

siguen siendo relevantes independientemente de la tecnología que utilices.

Las herramientas cambian.

Los fundamentos suelen permanecer.

Y entender esos fundamentos suele ser una inversión mucho más rentable a largo plazo.

Conclusión

WordPress sigue siendo una herramienta fantástica y probablemente continuará formando parte del desarrollo web durante muchos años.

Pero el desarrollo web moderno va mucho más allá de cualquier tecnología concreta.

Aprender nuevas herramientas no significa abandonar las que ya utilizamos. Significa ampliar nuestras posibilidades como desarrolladores y comprender mejor los problemas que intentamos resolver.

Al final, cuanto más amplio sea nuestro conocimiento del ecosistema web, más fácil resultará elegir la solución adecuada para cada proyecto.

Y muchas veces esa solución seguirá siendo WordPress.

Pero otras veces no.

Y conocer alternativas también forma parte de crecer como desarrollador.

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