WordPress permite hacer casi cualquier cosa. Eso no significa que todo valga. Gran parte de los problemas habituales en proyectos WordPress no vienen de la plataforma, sino de malas decisiones técnicas: código desordenado, dependencias innecesarias y soluciones pensadas solo para “que funcione”. Para evitar esto, es fundamental seguir buenas prácticas WordPress.
Este artículo recoge buenas prácticas reales, aplicables a proyectos profesionales y pensadas para mantener el código vivo a medio y largo plazo.
Las buenas prácticas de desarrollo en WordPress marcan la diferencia entre un proyecto mantenible y uno lleno de parches.
Conoce la herramienta antes de forzarla
WordPress tiene una arquitectura clara:
- Ciclo de carga definido
- Sistema de hooks
- APIs para la mayoría de casos comunes
Ignorar esto y “forzar” comportamientos suele acabar en parches, código frágil y problemas al actualizar. Si algo parece complicado, normalmente es porque se está atacando desde el enfoque incorrecto.
No abuses del functions.php
Si todo acaba en functions.php, el problema no es el archivo, es la organización.
Buenas prácticas básicas:
- Código separado por responsabilidades
- Archivos pequeños y con propósito claro
- Carga centralizada y controlada
Un proyecto bien estructurado se entiende rápido y se mantiene mejor. No es opcional si el proyecto va a crecer.
Usa hooks, no soluciones invasivas
Modificar el core o tocar código de terceros es una mala práctica clara.
WordPress está diseñado para extenderse mediante:
- actions
- filters
Usarlos correctamente evita conflictos, facilita actualizaciones y mantiene el código desacoplado. Si una solución no ofrece hooks suficientes, probablemente no sea la solución adecuada.
Seguridad: no confíes en ningún dato
Cualquier dato externo es potencialmente peligroso, venga de donde venga.
Reglas básicas:
- Escapar al mostrar
- Sanitizar al recibir
- Validar antes de procesar

Esto aplica a formularios, parámetros por URL, importaciones, ajustes del admin y datos de APIs externas. Que algo “solo lo use un admin” no es una garantía de seguridad.
Carga recursos solo cuando es necesario
CSS y JS cargados globalmente sin criterio penalizan rendimiento y mantenimiento.
Buenas prácticas:
- Usar correctamente
wp_enqueue_scriptywp_enqueue_style - Cargar assets solo donde se usan
- Evitar librerías redundantes
Menos carga significa menos problemas y mejores métricas de rendimiento.
Aprovecha las APIs nativas
WordPress ya resuelve muchos problemas comunes:
- Opciones
- Ajustes
- Consultas
- Caché
- Comunicación REST
Reimplementar estas funcionalidades suele generar código innecesario y peor integración. Antes de escribir algo desde cero, revisa si WordPress ya ofrece una API para ello.
Nombres claros, prefijos y consistencia
Usa prefijos únicos para evitar colisiones y mantener el código identificable.
Además:
- Funciones con nombres descriptivos
- Código legible antes que “ingenioso”
- Estándares coherentes en todo el proyecto
El objetivo no es lucirse, es que el código se entienda y se mantenga.
Menos plugins, más control
Cada plugin es una dependencia más.
Buenas prácticas:
- Instalar solo lo imprescindible
- Crear plugins propios para funcionalidades específicas
- Evitar plugins “todo en uno” sin control interno
Menos dependencias significa proyectos más estables y previsibles.
Piensa en el mantenimiento desde el inicio

Un desarrollo profesional no se mide solo por si funciona hoy.
Preguntas clave:
- ¿Se puede actualizar sin miedo?
- ¿Es fácil localizar y modificar una funcionalidad?
- ¿Puede continuar el proyecto otro desarrollador?
Si la respuesta es no, el problema es estructural.
Documentación y claridad en el código
Un código sin documentación genera dependencia del desarrollador original. Documentar decisiones técnicas clave facilita el mantenimiento y la continuidad del proyecto.
Conclusión
WordPress no limita la calidad de un proyecto.
La diferencia entre un desarrollo amateur y uno profesional está en las decisiones técnicas.
Aplicar buenas prácticas no es una cuestión estética: es lo que permite proyectos seguros, mantenibles y escalables con el paso del tiempo.
Por eso, estas buenas prácticas deberían aplicarse desde el primer día, no cuando aparecen los problemas.



